Misticismo y Devoción
Daniel López Salort
Siguiendo con Ninian Smart, y su Doctrine and Argument in Indian Philosophy (texto no traducido al castellano, como ya se dijo en el post anterior), observemos lo siguiente a la hora de referirse al sistema metafísico del Buddha:
“Aunque él aceptó la doctrina de la reencarnación, la cual verdaderamente es central a las formulaciones ortodoxas del Budismo, fue él único entre los maestros religiosos de la India (exceptuando el Vedānta No-Dualista) en rechazar la existencia de la pluralidad de un yo eterno. En este aspecto, el Buddha estuvo cerca de sus materialistas contemporáneos. Además, el Buddha fue un agnóstico sobre la existencia de un Dios. Su rechazo, tanto de un Poder Sagrado subyacente o sosteniendo el cosmos como de un eterno yo, ha demostrado algunas veces ser un rompecabezas para los comentaristas occidentales, quienes han intentando en consecuencia reinterpretar los textos budistas de una manera en la que ellos podrían reintroducir los seres individuales o un Ser supremo. Sin embargo, no hay duda de que toda la doctrina del no-yo está profundamente atrincherada en el canon Pāli, y que lo que allí no se puede encontrar ninguna doctrina de un fenómeno subyacente o abarcador: y esta es una de las características más remarcables de la historia budista, es decir que nadie ha intentado explícitamente proponer una doctrina del no-yo”. (p.28)
Y más adelante:
Buddha también insistió en la doctrina de la impermanencia. Todos los seres son analizados en una sucesión de estados impermanentes. Las substancias permanentes han sido desterradas de su metafísica, y el Buddha reinterpreta el propósito trascendente, el nirvana, no como una substancia, con la cual el santo se identificaría, sino más bien como un estado, un estado permanente”. (p.28)
¿Es el Budismo un sistema religioso? Aunque mucho es lo que podría decirse al respecto, leamos a Ninian Smart:
“(…) como algunos primeros comentaristas occidentales hicieron, esto lleva a ver al Budismo simplemente como un sistema ético. Parte del problema surge de los conceptos occidentales de religión. Es usual pensar a la religión, en Occidente, como necesariamente comprendiendo la creencia en un Dios o en Dioses. Puesto que desde el Budismo inicial no hay una creencia en Dios, y se considera a los dioses como bastantes periféricos a sus principales intereses espirituales, se llega a decir que eso no es religión. Verdaderamente, como dicen algunos budistas, hay que aclarar su agnosticismo respecto a un Creador. Aunque es igualmente necesario aclarar las diferencias entre el Budismo y los sistemas de creencias no-religiosas (en el sentido del término de una orientación a un dios), tales como Marxismo, el Existencialismo ateo, y otros por el estilo. Pero el Budismo, aun en su forma austera de los primeros tiempos, comprende principalmente una cierta clase de práctica espiritual, a saber una vida contemplativa, la que figura en otras religiones. (…) Entonces, en términos de los principales propósitos religiosos, podemos decir que una religión muestra tanto la devoción a un Dios personal (o dioses), o a una vida contemplativa (sea interpretado como comprendiendo una relación a Dios o a dioses, o no), o ambas. Esta definición disyuntiva sin dudas no llevará por sí misma a algo más fácilmente comprensible hoy, en vista de la doctrina de Wittgenstein a los ‘aires de familia’. Por lo tanto, tomando el uso propuesto por Paul Tillich, nosotros podemos referirnos al marxismo, humanismo, etc., como ‘cuasi-religiones’.
Entonces, en nuestro sentido de la palabra, el Budismo en todas sus fases, es definitivamente un sistema religioso. Pero a diferencia de las fe semitas (Judaísmo, Cristianismo, Islamismo), comienza de una búsqueda mística interior, antes que de una experiencia profética de una Dios personal dinámico. Es un misticismo sin Dios. Es una contemplación auto centrada, y rechaza la profecía: tanto como el Judaísmo y el Islamismo fueron profecías centradas en Dios y rechazaron la contemplación mística” (pp. 38-39).
Entonces, en nuestro sentido de la palabra, el Budismo en todas sus fases, es definitivamente un sistema religioso. Pero a diferencia de las fe semitas (Judaísmo, Cristianismo, Islamismo), comienza de una búsqueda mística interior, antes que de una experiencia profética de una Dios personal dinámico. Es un misticismo sin Dios. Es una contemplación auto centrada, y rechaza la profecía: tanto como el Judaísmo y el Islamismo fueron profecías centradas en Dios y rechazaron la contemplación mística” (pp. 38-39).
Finaliza Ninian Smart:
“Usaré las palabras ‘misticismo’, etc., para referirme a cierta forma de vida espiritual y todo lo que ella envuelve. La forma en cuestión puede ser asumida como la vida contemplativa; y sus representantes pueden ser ejemplarizados por Eckhart, san Juan de la Cruz, Boehme, Plotino, los sufíes, el Buddha, yogis, Sankara, Lao-Tzu, y el Boddhidharma. Negativamente, misticismo, en este sentido, puede ser distinguido de la profecía, el devocionalismo, y en general la vívida aprehensión de lo numinoso; y los místicos pueden ser contrastados por Isaías, Muhammada, san Pablo (en el camino a Damasco), Lutero y Wesley. (…) Podemos por lo tanto hacer una distinción (necesariamente cruda y áspera) entre dos tipos de experiencia religiosa: entre la numinosa y la mística, o entre la devocional y la contemplativa”.
Luego Ninian Smart se pregunta por los diferentes sistemas teológicos y filosóficos que se levantan sobre experiencias que tienen sin embargo muchas similitudes entre sí. Pero esto ya está más allá de este post.
(las traducciones las he realizado sobre el texto mencionado: Doctrine and Argument in Indian Philosophy, editado por G.Allen and Unwin Ltd., London, 1964).



Creo que Buda y el budismo son grandes desconocidos todavía para mucha gente.
Comment by Martín Bolívar — @ 0
roma no se construyo en 1 dia
Comment by melissa — @ 0